Psoriasis: qué es, síntomas, tipos y opciones de tratamiento
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta aproximadamente al 2-3% de la población española. No es contagiosa, no tiene cura definitiva, pero sí tiene tratamientos muy eficaces que permiten controlarla y vivir con normalidad.
¿Qué es la psoriasis?
La psoriasis es una enfermedad autoinmune: el sistema inmunitario, por error, acelera el ciclo de renovación de las células de la piel. Normalmente las células de la piel se renuevan en unas 3-4 semanas; en la psoriasis esto ocurre en 3-4 días. Este exceso de células se acumula en la superficie, formando las lesiones características.
Tiene un componente genético importante: el 30% de los pacientes tiene algún familiar afectado. Sin embargo, la genética no lo explica todo: necesita un desencadenante ambiental para manifestarse.
Síntomas y aspecto de la psoriasis
Las lesiones más características de la psoriasis en placas (la forma más común) son:
- Placas rojizas, elevadas sobre la piel, con bordes bien definidos
- Cubiertas de escamas plateadas o blanquecinas
- Pueden causar picor intenso, aunque no siempre
- Localización más frecuente: codos, rodillas, cuero cabelludo, zona lumbar, ombligo
- Las lesiones pueden ser pequeñas o cubrir grandes áreas del cuerpo
Tipos de psoriasis
Psoriasis en placas (la más frecuente, 80-90%)
Placas rojas con escamas plateadas. Típicamente en codos, rodillas y cuero cabelludo.
Psoriasis en gotas
Lesiones pequeñas en forma de gota dispersas por el tronco. Frecuente en jóvenes, suele aparecer tras una infección estreptocócica.
Psoriasis inversa
Afecta a los pliegues (axilas, ingles, bajo el pecho). Lesiones rojas y lisas, sin escamas. Empeora con la fricción y el sudor.
Psoriasis pustulosa
Pústulas (ampollas con pus) sobre piel roja. Puede ser localizada (palmas y plantas) o generalizada (forma grave).
Psoriasis eritrodérmica
Forma grave que afecta a casi toda la superficie corporal. Requiere atención médica urgente.
Artritis psoriásica
Entre el 20-30% de los pacientes desarrollan también inflamación articular. Puede afectar a cualquier articulación.
Desencadenantes frecuentes
La psoriasis cursa en brotes. Los factores que pueden desencadenar o empeorar un brote son:
- Estrés: uno de los más importantes
- Infecciones: especialmente estreptocócicas (anginas)
- Lesiones en la piel: cortes, quemaduras solares, tatuajes (fenómeno de Koebner)
- Ciertos medicamentos: litio, betabloqueantes, antipalúdicos, AINEs
- Alcohol en exceso
- Tabaco
- Cambios hormonales
La psoriasis no es solo una enfermedad de la piel: tiene un impacto psicológico y social significativo. La ansiedad, la depresión y el aislamiento son frecuentes. Si este es tu caso, mencionárselo a tu dermatólogo o médico es importante: forma parte del manejo integral de la enfermedad.
Tratamiento de la psoriasis
Tratamientos tópicos (para formas leves-moderadas)
- Corticoides tópicos: reducen la inflamación. Los más usados.
- Análogos de vitamina D (calcipotriol): frenan la proliferación de células. Frecuentemente combinados con corticoides.
- Retinoides tópicos (tazaroteno)
- Emolientes e hidratantes: esenciales para mantener la barrera cutánea y reducir el picor
Fototerapia
Exposición controlada a luz ultravioleta (UVB de banda estrecha o PUVA). Muy eficaz para formas moderadas-graves.
Tratamientos sistémicos
Para formas moderadas-graves: metotrexato, ciclosporina, acitretino. Requieren seguimiento médico estrecho.
Biológicos
Fármacos que actúan sobre mecanismos específicos del sistema inmunitario. Han revolucionado el tratamiento de la psoriasis moderada-grave. Ejemplos: adalimumab, secukinumab, ixekizumab. Altamente eficaces pero costosos.
Si tienes lesiones en la piel que podrían ser psoriasis, acude a tu médico o dermatólogo. Existen muchas enfermedades cutáneas con aspecto similar. El diagnóstico correcto es imprescindible para elegir el tratamiento adecuado.